Por: Dennis Falvy
El pasado 6 de octubre, Javier Milei en un estadio lleno en Buenos Aires saltó como una estrella cantando clásicos de rock argentino. .Ello para revitalizar la campaña de su partido para las elecciones intermedias del 26 de octubre y recordar que su presidencia fue una vez emocionante, incluso divertida.
El 22 de septiembre, Scott Bessent, el famoso e importante secretario del Tesoro de Estados Unidos, prometió que está listo para "hacer lo que sea necesario" para estabilizar la moneda argentina.
Ello por problemas del Central argentino con su moneda peso.
Las promesas de Bessent detuvieron la caída, pero los detalles son escasos e incluso los republicanos están cuestionando el rescate.
Con cada publicación en las redes sociales de Bessent, el peso y los bonos argentinos se tambalean ,pese a que el tesoro argentino ha vendido más de 2.000 millones de dólares en los últimos seis días para respaldar la moneda.
El equipo económico de Milei está en Washington, tratando de discutir los detalles del rescate y comprar algo de calma.
Y ello para manejar la calma en las próximas elecciones intermedias del 26 de octubre, pues ello pondría fin al programa de reforma económica radical de Milei.
Ya la reducción de la inflación es una noticia vieja.
Y las acusaciones de corrupción y los giros del peso dominan los titulares.
Y, le urge llegar a la elección sin más caos cambiario, y luego ganar suficientes escaños en el Congreso para convencer a los mercados de que su proyecto de reforma sigue vivo.
Se calcula que el gobierno puede necesitar gastar casi US$ 8.000 millones antes de las elecciones intermedias para mantener el tipo de cambio dentro de su banda permitida.
Eso preocupa a los acreedores extranjeros que quieren que haya dólares disponibles para pagarles en el futuro.
Por lo tanto, el gobierno podría restringir el comercio de divisas en el período previo a la votación.
Milei todavía espera que los detalles concretos del respaldo de Estados Unidos hagan que esto sea innecesario.
Pero su estrategia electoral está en problemas.
Su dogmatismo ha alienado a poderosos gobernadores provinciales.
Y se ha afectado por tres grandes escándalos de corrupción este año.
Una criptomoneda poco fiable que pronto colapsó en valor. En agosto, mensajes de audio filtrados llevaron a acusaciones de que su hermana estaba recibiendo sobornos de las compras de medicamentos por parte de la agencia estatal de discapacidad. Y el 5de octubre, José Luis Espert, el principal candidato del partido de Milei en Buenos Aires, renunció admitiendo haber recibido US$ 200.000 dólares de un hombre acusado en Estados Unidos de narcotráfico, pero dice que fue por un trabajo legítimo de consultoría.
En los tres casos, los involucrados niegan haber actuado mal.
Y ahora la corrupción encabeza la lista negativa, aunque la inflación hayan disminuido lo que es un testimonio del éxito de Milei, pero no ha logrado pasar a otros temas.
Un peso sobrevaluado ayudó a frenar el crecimiento de los precios, pero apuntalarlo ha perjudicado el empleo y exacerbado la crisis cambiaria.
Ahora más votantes se preocupan por el empleo que por la inflación.
Las encuestas sugieren que el partido de Milei todavía tiene una oportunidad.
Pero necesitará más que conciertos de rock para cambiar las cosas. Y que el Secretario del Tesoro, suelte los dólares prometidos públicamente.