Punto de Encuentro

La mala lectura (tercera parte)

21 Diciembre, 2020

Danilo Guevara

Danilo Guevara Zegarra[i]

En Perú, el presidente de la República es jefe supremo de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional. Para el correcto ejercicio de este poderoso encargo constitucional, quien asume la primera magistratura, debiera conocer el ethos de las Instituciones que tiene bajo su mando, situación que no siempre se produce por el súbito tránsito que significa pasar de “paisano” a general en jefe.

Esta circunstancia origina que la conexión comunicativa entre el jefe supremo y las decenas de miles de peruanos que integran los Institutos Armados no siempre sea la mejor y que en las altas instancias del poder poco se sepa de sus anhelos, inquietudes y necesidades.

En tanto, la única garantía para el buen funcionamiento de estas Instituciones reposa en la Constitución, las leyes y los reglamentos que rigen su existencia. Es por ello que cualquier vulneración a las normas para someter o cooptar a sus mandos constituye una forma sutil de corromperlas y de precarizar el Estado de Derecho que fundamenta la democracia.

El hecho que los militares y policías guarden el silencio al que están obligados no significa que vivan a espaldas de los problemas que atañen al país. O que no tengan la suficiente capacidad cognitiva para distinguir lo bueno de lo malo, lo justo de lo arbitrario, lo legítimo de lo falso. Más aún si se trata de profesionales cuya preparación y experiencia los lleva a estar inmunizados contra la oratoria falaz que pretende ocultar el sol con un dedo.

Esta reflexión es a propósito del pase al retiro de un grupo de generales de la Policía Nacional que el gobierno perpetró en abierta violación de una ley que, al ser promulgada, fue recibida con beneplácito por el Cuerpo Policial que llegó a pensar que, por fin, los oficiales podían acceder al alto mando no por la dudosa cualidad de ser amigo o incondicional del gobernante sino en mérito a una línea institucional, tal como ocurre en las FFAA.

Respecto a la medida dispuesta, hay errores de lectura que es preciso dilucidar.

Primero, no es cierto que las objeciones tengan como propósito dificultar la acción de un gobierno que asume las riendas de un país sub administrado y que camina al borde de la cornisa mientras el pueblo eleva el tono de sus protestas y desengaños.

Segundo, no es cierto que se trate de desconocer la potestad que tiene el presidente de la República para designar un nuevo comando o decantar las listas de los oficiales por el mecanismo del pase al retiro por la causal Renovación de Cuadros que para eso existe. Pero como reza la máxima republicana: todo dentro de la ley, nada fuera de ella.

Lo triste es que este acápite tendrá un resultado ya conocido. A la par de que poco o nada habrá servido en el proceso de transformación de la Institución Policial, en pocos meses veremos que por orden judicial se estarán reincorporando los generales separados mientras algún afanoso ex ministro trajina por pasillos judiciales buscando que no lo sentencien.

En medio habrá quedado una Institución insulsa e indebidamente resquebrajada por quienes debieran preservarla y mejorarla. Rumiando resentimientos contra los que percibe como sus verdugos. Porque así es la vida y humanos somos.

Danilo Guevara Zegarra es general PNP ® . Ha sido viceministro del Interior y director de la DINI

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