El 11 de setiembre de 2001, en la Sesión Especial de la Organización de Estados Americanos (en adelante OEA), llevada a cabo en Lima, los países de la región (incluyendo a Venezuela) aprobaron la Carta Democrática Interamericana (en adelante la Carta), concebida como un instrumento que establece como uno de los objetivos principales de la región el fortalecimiento y preservación de la institucionalidad democrática. En la Carta se establece que la ruptura del orden democrático o su alteración que afecte gravemente la vida democrática en uno de los Estados Miembro, constituye un “obstáculo insuperable” para la participación de su gobiernos en las diversas instancias de la OEA.
La Carta consagra una serie de principios políticos, sociales y jurídicos, y por tanto, debe ser leída atendiendo a estas tres perspectivas. Desde la perspectiva política supone el compromiso de los Gobiernos de los Estados Miembro de la OEA con la promoción y defensa de la democracia como sistema político. Desde la perspectiva social evidencia la necesidad de los pueblos de América de vivir en democracia, entendida como el único sistema político capaz de garantizar los derechos humanos. Finalmente, desde la perspectiva jurídica, supone el compromiso de los Estados y de la Sociedad con el respeto por los derechos humanos, las instituciones y el orden constitucional de cada país.
Al respecto, el artículo 3° de la Carta señala que son elementos esenciales de la democracia representativa, entre otros, el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho; la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; y la separación e independencia de los poderes públicos.
En esa misma línea, el artículo 4° de la Carta establece que son componentes fundamentales del ejercicio de la democracia la transparencia de las actividades gubernamentales, la probidad, la responsabilidad de los gobiernos en la gestión pública, el respeto por los derechos sociales y la libertad de expresión y de prensa.
He considerado oportuno hacer referencia a estos artículos de la Carta, ya que ha sido justamente la violación sistemática cometida por el Gobierno dictatorial de Nicolás Maduro de ambos postulados, la razón por la cual los Cancilleres y Representantes de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú, se reunieron en nuestra capital -respondiendo a una convocatoria de nuestro Gobierno- para abordar la crítica situación en Venezuela y explorar formas de contribuir a la restauración de la democracia en ese país a través de una salida pacífica y negociada, como se lee en la Declaración.
¿Qué dice exactamente la Declaración?
Luego de una jornada intensa de análisis y reflexión, los representantes de los países referidos en el párrafo precedente, decidieron suscribir la Declaración señalando lo siguiente:
Ahora bien, es importante recordar que el artículo 20° de la Carta establece expresamente que en caso de que en un Estado Miembro se produzca un alteración del orden constitucional que afecte gravemente su orden democrático (es el caso del Gobierno dictatorial de Nicolás Maduro en Venezuela), cualquier Estado Miembro o el Secretario General podrá solicitar la convocatoria inmediata del Consejo Permanente para realizar una apreciación colectiva de la situación y adoptar las decisiones que estime conveniente.
Hago esta precisión ya que el dictador Nicolás Maduro y algunos grupúsculos de izquierda en nuestro país, han acusado a nuestro Gobierno de orquestar una estrategia internacional en contra de Venezuela, poniéndose al servicio del imperialismo norteamericano (esa frase ridícula y trasnochada que los dictadorzuelos de izquierda siempre usan para justificar sus tropelías). En todo caso, a la luz de los artículos referidos, queda claro que la convocatoria de nuestro Gobierno ha sidocompletamente acorde con el espíritu democrático de la Carta.
Finalmente, considero que los puntos que mejor resumen el contenido de la Declaración son los siguientes: 1) Reconocer que en Venezuela el orden democrático se ha quebrado; 2) Desconocer a la Asamblea Constituyente ilegalmente convocada por el dictador Nicolás Maduro; 3) Respaldar a la Asamblea Nacional que sí fue democráticamente elegida; 4) Condenar la violación sistemática de los derechos humanos en Venezuela; 5) No apoyar ninguna candidatura de Venezuela en mecanismos y organizaciones regionales e internacionales; y 6) Mantener un seguimiento de la situación en Venezuela, a nivel de Cancilleres, hasta el pleno restablecimiento de la democracia en ese país.